domingo, 28 de febrero de 2021

Renview: The saboteur

Siempre que escuchamos segunda guerra mundial nos viene a la cabeza lo mismo: Omaha beach, pueblecitos franceses bajo ocupación nazi, Stalingrado... Soldados saltando sobre posiciones en paracaídas... pero lo de la resistencia francesa se ha tocado mas bien poco. alguna pincelada en Call of Duty y el Medal of Honor Underground íntegramente. Pero por lo demás, muy poco.

Eso hasta que Pandemic studios, los desarrolladores de Mercenaries, intentando hacer algo distinto a la saga por la que se les conocía (Bueno, distinto hasta cierto punto, pero distinto en cuanto a nueva historia y localización), saca el assassins creed de la 2a GM que nunca nos darán (lo máximo fue el nivel aquel del unity)

Después de esto, y hacer un amago de Mercenaries 3, EA les bajó la persiana y los puso a dormir en la caja de para siempre. Pero el juego aún está ahí, así que:

Saboteur a tus sabouatos


Eres Sean Devlin, piloto de carreras irlandés con un pasado turbio. Sean sabe hacer muchas cosas: conduce, dispara y escala cual Spiderman con boina. Sean trabajaba para un equipo italiano de carreras y durante una carrera en Alemania el mamotreto bávaro y villano de la historia, Dierker, le mete un tiro en las ruedas cuando iba a la cabeza haciéndole perder. Devlin y su amigo Rousseau se cuelan en la fabrica y descubren cosas chungas. Dierker los pilla, Rousseau es ejecutado, Devlin se fuga y mientras huye camino a Paris descubre que los boches han comenzado invasión de Francia. 
Y así, Sean muy hasta la polla de todo y viviendo en un club en boulevard Clichy (zona golfa de Paguí), acaba siendo contactado por la resistencia francesa y la OSS para realizar misiones de sabotaje y, de paso, buscar al Albert Wesker nazi que mató a su amigo.

¿Sensación opresiva? naaah, en absoluto oiga...

Hay misiones para rato, retos coleccionables, post-game y demás. Tiene su buena duración aunque el final es bastante abrupto y resuelto de forma algo regular, da la sensación de que EA entró diciendo "vayan desalojando que esto va a convertirse en un starbucks en 10 minutos" A pesar de esto la atmósfera de la ultima misión es MUY jodida y se quedará en tus retinas pa siempre.
Y lo más destacable y que adoro y que me da la vida respecto a assassins creed: nada de secuencias eternas antes de las misiones. Si decides interrumpirlas Sean espeta un "bueno va, al lío. ¿Que coños he de hacer?" y te lo explican en corto, sin movidas ni coñazos ni media hora de charlas de multipropiedad de la que no puedes irte. 

Sean como bien he dicho sabe hacer de todo: Maneja cualquier tipo de arma con soltura, pone explosivos como si fuese del IRA y escala raudo y veloz por las fachadas, de forma fácil y sin depender de mierdas de resistencia. Te marcan los salientes a los que puedes subir y ya vas a toda leche favoreciendo que vayas de tejado en tejado con pintas de deshollinador jodiendo las estructuras de vigilancia que tienen ahí los nazis u obteniendo una posición avanzada para cometer asesinatos.
Hay sistema de mejora de habilidades que vas desbloqueando usando puntos, mercado negro (porque no solo de rapiñar cadáveres y polvorines nazis vive el hombre) y un garaje donde meter los coches que sustraigas. Básicos, pero vale la pena nombrarlo.

Escalada libre. Ojo que si lo haces en presencia de nazis se mosquean

También puede ser sigiloso (si el juego tiene a bien de que el takedown funcione y no te huelan en el último segundo) puede pegar ostias como panes por la espalda y se puede disfrazarse de nazi, sea oficial o soldado, para infiltrarse en alguna misión o hacerse el longuis por la calle. Da igual que siga llevando los pantalones y las botas de siempre y solo se haya puesto el gorro y la chaqueta del uniforme, los nazis tragan. Pero no del todo, has de ir lento y evitando las zonas de sospecha en las que canta demasiado que estés. 

Y sean tiene que patearse París y, gracias a su pericia al volante, puede ir a toda leche robando coches que encuentre por ahí. Eso si, hablamos de coches de los 30-40. No pidas que un Citroën de entonces tenga la mejor dirección del mundo.
El mapeado va desde una pequeña región fronteriza en Alemania (donde ocurre el prólogo) hasta Le havre. Zonas de campo con pueblecitos y la ciudad de París propiamente dicha llena de edificios famosos: Notredamme, Gare du Nord, la torre Eiffel, arco del triunfo, el Sena y la sena de piggoteo. Todo está, distribuido como en wheelman (un poco sin copiar 1:1), pero está. 

Y lo más característico del juego no es el mundo abierto, la jugabilidad... ni siquiera en la ambientación. Es el estilo artístico, la forma que tiene de diferenciar las zonas libres de París de las controladas por los Nazis. Escala de grises con acentos rojos y azules y luces amarillas en las zonas ocupadas y color para las libres (bueno, los colores no muy vivos por la obligatoria tendencia artística de cuando salió el juego y esa especie de Bloom que hace que se vea todo emborronado).

Y para muestra un botón. La transición entre ambas zonas (liberada y ocupada) es naturalisima perdiendo la saturación de forma rápida y gradual a escala de grises.

Para acabár en pc hay una cosa en contra: port chusquero con casi nada de optimización y menos de opciones de configuración. Pero lo jodido es que en equipos más nuevos da más problemas, siendo el más gordo que no ha habido manera que en resoluciones panorámicas el mapa cuadre con las marcas, lo cual hace que vayas a ciegas para guiarte a donde tienes que llegar. 



Veredicto: Por cuatro perras tienes un sandbox más que entretenido (más que los assassins creed). Vale la pena echarle un ojo.






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