lunes, 13 de enero de 2020

Renview: Bloodborne


"Luna quieres ser madre
Y no encuentras querer 
Que te haga mujer"

Hidetaka Miyazaki en el karaoke segundos antes de empezar a escribir el guión de Bloodborne
Soy un ente de gustos simples: dame estética steampunk, lovecraft y armas bien diseñadas y me harás feliz. Y eso es lo que Miyazaki hizo con Bloodborne y lo que me vendió la ps4. Sabía que iba a ser jodido y que al igual que dark souls, me iba a costar hacerme con él y, sobretodo y lo que hizo que tardase en ponerme con él, tendría que enfrentarme a putas arañas enormes.

Pero al final le eché sus horas y el vicio que pillé no fue ni medio normal. Valió cada céntimo que pagué por él y por su dlc.



Como todos los Souls empieza con tu personaje yendo a donde cristo perdió el gorro a hacer un algo y se lía todo. En este caso tu personaje va a que le curen el fistro duodenal a Yarnham donde son punteros en el tratamiento de enfermedades usando lo que llaman "la sangre antigua". Lo que tu no sabes es que como toda la medicina antigua y la nueva poco probada con sus rigurosos análisis clínicos es que tiene unos efectos secundarios jodidos que incluyen, somnolencia, diarrea, visiones espeluznantes, coma y cambios de plano astral.
Tras el chute de sangre el personaje (el cual por suerte no es un adefesio ya que Fromsoft ha aprendido a modelar humanos, no como otros ¿eh bethesda? ) despierta en la clínica pero todo esta roto y hecho un asco, de que no pasa la señora Anselma la de la limpieza desde el viernes pasado. Bajas las escaleras para que te den el alta y entonces, como en todos los souls, el juego ya te pega la primera patada en los huevos para que sepas de que va la vida: un hombre lobo te come el gañote y te materializas en el sueño del cazador, el hub central, heredero del Nexus del demon souls. Ahí es donde podrás subir nivel, comprar cosas a unos gremlins hechos de lefa y teletransportarte a los diferentes puntos de la región, y lo que no es la región, de Yarnham.

Así que ahí vas, por Yarnham, con pintas de dandy que sale del club Diógenes un viernes a las 4 de la madrugada, con un trabuco y una navaja de barbero de tamaño kingsize repartiendo saludos cordiales contra todo el pueblo que, al parecer, está bajo el efecto de una epidemia que hace a la gente comportarse como bestias transmitida por, efectivamente, el tratamiento con la sangre antigua (estaria caducada, fijo).
Lo que se perfila al principio como una simple epidemia da vueltas y más vueltas hasta desvelar un espeluznante relato lovecraftiano con cultos, civilizaciones perdidas, horrores cósmicos, aliens y ancient ones con su propia nomenclatura y mitos. Te engancha desde el minuto uno y no te suelta, solo quieres saber mas y mas preguntandote como se puede joder más la situación.

A ver si ponen en marcha la zona de bajas emisiones, que joder la roña que hay en el aire...

Hasta aquí puedo leer. Ahora vayamos al núcleo, la manteca, lo del juego.

No solo la historia gira entorno a la sangre, sino su jugabilidad también. Bajo la máxima de "la mejor defensa es un buen ataque" el juego te alienta a no parar de atacar y esquivar dejando que recuperes parte de la vida que hayas podido perder contraatacando a los pocos segundos de haber recibido daños. Hasta en casos desesperados en los que te quede poca, de la ya de por si escasa, munición siempre podrás sacrificar algo de vida en favor de contar con un poco más de ella. Esta vez no hay escudo que valga como en dark souls, solo esquivar y parry con tu arma de fuego.
Para añadirle aun mas sustancia al combate las armas blancas tienen la posibilidad de usar un modo secundario que aumentan aun mas el repertorio de tácticas, movimientos y efectos. ¿Tu hacha se queda corta? pues se despliega, ¿esa claymore es poco contundente? metela en la funda y ahora tienes un martillo, ¿es eso una porra? NO, ES UN BRAZO DE UN HORROR CÓSMICO QUE SE DESPLIEGA EN UNA GUADAÑA. Armas muy locas usandose para combos aun mas locos y perfectamente coreografiados y que, tras verlos a cámara lenta, te dejan pensando "¿como coño he podido hacer eso?" Todo esto no seria posible, tambien digo, si el control no fuese como la seda.
Y siguiendo con la sangre, esta vez ya no recogemos almas sino Blood-echoes que, a efectos prácticos, sirven para lo mismo que las almas.

Otra mecánica, análoga a partes iguales de las humanidades del dark souls: el insight (o percepción). El insight es básicamente un medidor de locura: se gana en forma de ítems al igual que las humanidades, pero también cuando se entra a una zona de un jefe o a determinadas localizaciones. Sirve como moneda de cambio para determinados ítems o invocar gente pero tambien a mas elevado el insight no solo aparecerán enemigos más fuertes sino que efectos externos tendrán mayor o menor duración y se producirán cambios en el escenario, permitiéndonos ver ciertas cosas que antes eran invisibles. A diferencia del dark souls no se pierde al morir y solo gastarlos en la tienda o extraídos por determinados enemigos hace que descienda.


Las brujas pirujas de Hemwick se ven afectadas por el insight que tengas. Pero por norma general morir a sus manos es como morir contra pinwheel en Dark Souls: graduación como paquete cum laude. 

Pero, ¿y la curva de dificultad? La curva es la que uno se espera pero no. La curva es pronunciada si eres nuevo, pero si vienes de Dark Souls y con la idea de que esto es mas Dark Souls viene con un palo y te casca en las corvas hasta que se te quita la tontuna. Aquí vienes con la idea de que vas a poder cubrirte o vas a poder cargarte algo a distancia y te comes una santa mierda. El juego, repito, te quiere bailando un agarrado con el enemigo esquivando y haciendo parry cuando cargue contra ti.
En Dark Souls pensabas que con tu armadura de havel y tus anillos y tu poise a tope no te tumbaba ni dios pero aquí la colección otoño-invierno Yarnham-Cainhurst solo hace bonito y no protege NÁ.

Así que te ves desaprendiendo todas las tretas antiguas y aprendiendo nuevas, haciéndote a las inclemencias y a las hostias que te van lloviendo de todos lados. Porque el juego, al igual que pasa con Dark Souls, vuelve a no decirte por donde tirar de forma explícita: un personaje te comenta algo de donde deberías ir y vas tirando por callejones, pegando ostias, acabas contra un jefe opcional o acabas en una zona llena de enemigos más fuertes de lo que puedes lidiar, mueres, repites... así hasta que tras unas horas de que te den cera y te pulan cera ya vas orientado. Es de agradecer una cosa y es que a diferencia de Dark souls (y por descontado Demon Souls y su puto sistema de tendencias) aquí si que se facilita el grinding, a veces a unos niveles burrisimos. Supongo que la idea detrás será que tengas un método para compensar lo que no tengas de técnica en su momento porque, tras todo lo que comentado, el juego acaba siendo un ejercicio de técnica, reflejos y coordinacion.

Como es típico de los juegos de Miyazaki, los bosses según el día se convierten en tu infierno personal o justo pillas el truco y los revientas al segundo intento. A la primera no porque en el primer intento, por algún motivo, el juego ha decidido que de qué coño vas y ha decidido que es buen momento para hacer ese ataque inesquivable que solo sale una de cada mil veces.

A todo esto, pequeño apunte sobre el DLC: no seais tarugos como yo y si lo comprais jugadlo en la primera partida. Ya de por sí es dificil pero si intentas jugarlo en new game + tan pronto como se pueda acceder a él os llevareis la desagradable sorpresa de que es imposible y contiene dos de los jefes mas dificiles del juego.

putosbichosputosbichosputosbichosputosbichos
Por último, si hay algún motivo por el cual me vendieron el juego fueron su estética y sus gráficos como he comentado al principio. Cada detallito de Yarnham y afueras, cada habitación llena de libros, cada panorámica de la ciudad bajo la luz crepuscular, cada catedral y ciudad abandonada, cada localización producto de un delirio febril, cada monstruo (cada cual mas terrorífico e/o inquietante), cada arma y traje... todo esta hecho con un gusto y un "savuafér" de cojones y aun tras 5 años el juego sigue viéndose que da gusto.

 Me dejo cosas, no he probado el multiplayer porque pagará el pase de PSN su abuela. Tampoco las mazmorras, las cuales alargan la experiencia, aportan loot interesante. Pero parece que son un nido de arañas y eso, con una única zona del juego que tenga que lidiar con ellas, ya me está bien. Puedo lidiar con mis pesadillas en el reino de los sueños, pero si puedo evitarme algunas pues mejor.

Bien:

  • Artísticamente una maravilla
  • Jugabilidad magnífica
  • Todo el mundo lovecraftiano creado con sus criaturas, deidades e historia

Mal:

  • Lo arbitrario de la dificultad de los jefes.

Veredicto: Lo mejor que he jugado en ps4 de sus exclusivos y del año pasado. Estando al precio que está en segunda mano mas que recomendable jugarlo.

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