jueves, 13 de febrero de 2020

Renview: TLoZ breath of the wild

Mi relación con Breath of the wild ha sido de amor-odio. No es un zelda al uso. No es un zelda que puedas jugar como los últimos de 3d en los que todo lo tenias bien medido y sabias exactamente a lo que ibas. Si vas con la mentalidad de que esto es un ocarina of time o un twilight princess estas muy equivocado y lo pagas con creces.

Y yo lo pagué. Hice un análisis en su momento en el que me cagaba en todo lo posible. Pero ahora;  con más horas echadas al juego, los santuarios revisados de punta a punta y tras pasar por las 5 fases del duelo y acostumbrado a su forma de ser, creo que toca revisar y reescribir lo que dije en su día nublado por la frustración.




La historia es sencilla: link se despierta amnésico perdido en una cabina de aislamiento sensorial en calzoncillos, recoge un ipad de un pedestal y se encuentra en una meseta aislada a 50 metros del resto de Hyrule guiado por una voz. Se encuentra a un viejo que resulta ser el fantasma del rey de Hyrule y este te explica que estáis hasta el cuello de mierda ya que Hyrule no ha conocido paz en estos últimos 100 años desde que Ganon resurgiera y hackeara todo el sistema autónomo de defensa sheika como si fuese skynet, volviéndolo en contra de la población y dejándote en coma durante todo este tiempo.
Mientras tu estabas durmiendo un sueñecito reparador durante todo este tiempo Zelda ha estado en el castillo con sus poderes divinos reteniendo a Ganon para que no campase aún más a sus anchas y las bestias divinas, robots steampunk que estaban controlados por campeones de cada raza de Hyrule y que  también fueron corrompidos por Ganon, han estado causando problemas en cada región. Un puto desastre, vaya.

Así que tras bajar a tierra te ves recorriendo Hyrule en gallumbos con un arsenal enorme, recolectando cosas, desfaciendo entuertos, recuperando la memoria, explorando santuarios y liberando bestias divinas para prepararte para el derby de la entrega.

O no.

O no porque así como han pasado 100 años desde que link se quedó cuasi-moñeco también han pasado 31 años desde el primer juego fue lanzado y claro, como que tocaba abrir las ventanas y airear. Todo ha cambiado.

Caen las flores
Nieva en pico Hebra
Me cago vivo

De entrada los antiguos gadgets que encontrabas en cada mazmorra dan paso a las aplicaciones de la tablet: parar el tiempo para un objeto o enemigo, crear pilares de hielo en el agua, agarrar objetos metálicos a distancia o generar bombas detonables por control remoto. Todo esto te lo dan de entrada en el juego. Ahí lo tienes, báilalo.
Como todo móvil también tiene aplicación de cámara. Que ya era habitual en la saga desde majora's mask pero ahora te permite hacer fotos a todo color de lo que sea, rellenar la enciclopedia de Hyrule y hacerte selfies mientras un bicho encabronado se prepara para hacerte volar sin motor.
Todo esto nos lleva a uno de los puntos sobre libertad de decisión: entre la adición de las físicas y el poder tener disponible desde el inicio todas las herramientas básicas Link puedes hacer autenticas locuras. Porque cruzarte medio Hyrule montado en un tronco a propulsión en calzoncillos a 300km/h para saltar con el planeador y entrar por la ventana del castillo directo al final boss es algo que solo lo habíamos visto hacer en los Just Cause.

Tampoco el juego te lleva de la manita. No te dice: has de ir aquí, luego aquí y luego aquí. El juego te dice "has de cargarte a Ganon. Como lo hagas es cosa tuya. Por cierto, si quieres recuperar la memoria tienes estas fotos hechas una noche de borrachera, a ver si encontrando el sitio te refresca la memoria". Todo esto en un mapa enorme y muy bonito a recorrerte y explorar corriendo, escalando, volando, nadando, a caballo o en moto (ya hablare luego de esto). ¿Hay viaje rápido? si, pero para ello has de cumplir con una de las lacras de los juegos de mundo abierto modernos y activar las torres sheika que hay desperdigadas por el mapa.
Ya no hay mazmorras clásicas sino que tienes 120 santuarios y 4 bestias divinas a explorar. Lo de las bestias divinas son lo mas cercano a las mazmorras ya que tiene la estructura típica de varias habitaciones con puzzles y un jefe final. Pero los santuarios cada uno puede ser una sorpresa: algunos están a plena vista, otros escondidos y otros implican una subquest o un puzzle para desenterrarlos. Cuando entras puedes encontrarte un puzzle, un sub-boss de dificultad variable o encontrarte un cofre con loot. Pero el premio final siempre es el mismo: un señor con progeria que te da una esfera de espíritu. Las esferas reemplazan el sistema clásico de las piezas de corazón: ahora cada 4 esferas te permiten canjearlas en las diferentes estatuas desperdigadas por Hyrule. Así que, como un peregrino va a Lourdes, llegas ahí y puedes elegir entre aumentar tu salud o tu resistencia.

Pero todo esto son opcionales. Las bestias divinas, son opcionales los santuarios, son opcionales los caballos y las subquests... todo es según decidas.  Si quieres ser el guerrero de la amnesia y tienes unos huevos como bombonas de butano puedes, desde el momento en que pasas a la llanura, ir al castillo, infiltrarte e intentar matar a Ganon. Suerte con eso. Y si te revientan haciendo lo que ibas a hacer pues ya sabes que quizás deberías hacerlo más tarde con mejor equipamiento y cuando pilotes mas. La decisión está ahí, el poder decir: "esto se acaba aquí y ahora".

Ha adoptado una aproximación en la que eres libre de hacer lo que tengas que hacer en el orden que te salga de las narices y casi como te salga de las narices. Todo muy salvaje, Sauvage de dior.

Magic link haciendo un numerito en la barra con unos lobos abajo que se pirran por sus huesos.

Pero no es que solo la progresión haya cambiado, la forma de enfrentarte al mundo y el propio mundo también.

A la túnica verde dile adiós hasta que no hayas completado todos los santuarios. Hombre por favor... ¿Te creías que vas a ir con pintas del héroe de leyenda nada mas despertar? Aquí te has de ganar los colores. Mientras tanto puedes ir con una camiseta del Real Oviedo que también es cuca. Y aun así, no tener el trajecito clásico tampoco es que importe mucho porque cambias mas de chaqueta que Rosa Diez. A similitud de triforce héroes o las máscaras del Majora te ves arrastrando el baúl de la Piquer por todo el mundo y cambiando de traje según requiera la situación. Cada pieza tiene su propiedad especial: mas ataque, resistencia aumentada en escalada, correr mas rápido por la noche, sigilo... y hay bonificaciones por los sets enteros así que ojo como combinas. Eso si, no esperes protección física por mucha armadura que lleves, la colección Hyrule verano-invierno esta hecha por los de bloodborne y protección contra ataques físicos más bien 0.

Pero de todas las novedades el núcleo de este zelda, lo que le diferencia mas del resto de zeldas creo yo, es sin duda el comer. Recolectar y cocinar y comer mucho y bien. Link es 50% Arguiñano en potencia haciendo sofritos, echando perejil a todo y poniendo toda la carne en el caldero y 50% tragaldabas que no sabes como el cabrón no se pone fanegas tras comerse 5 renos en 5 segundos. O si porque se mueve más que una rata con parkinson hasta las cejas de cafeína, 24/7 de crossfit.

Exploras, encuentras plantas, fruta, setas... y para lo contundente ya pasas al apartado jara y sedal con link cazando con arco o pescando con dinamita. Todos los ingredientes se pueden combinar para hacer platos con efectos variopintos: aumentar la defensa, el ataque, recuperar vida, protegerte del frío... Es indispensable saber qué efecto van a tener los ingredientes y como combinarlos para que tengan el máximo efecto y duración. Y si lo que te va son las pociones siempre puedes aprovechar las partes de monstruos para hacer elixires que tienen los efectos anteriormente mencionados.

Tras una jornada de Boletaire, Link el pagés vuelve a casa para hacerse unos pinchos rebollones y trufa. 

Pero sobretodo, de comer lo que más comes es tierra y mierda.

No, este no es tu zelda de toda la vida que una ostia ligera te quitaba un corazón o medio y ya está. Aquí hemos entrado en la zona jodida. La Hyrule del mañana en la que te has despertado es Australia y todo, TODO mata.

De la fauna habrán animales que huyan de ti, si, pero otros no durarán ni un segundo en ir a reventarte: las cabras te embisten y despeñan por barrancos, los caballos te tiran de la grupa si no los domas, los lobos cazan en manada y los osos no son precisamente amorosos (aunque puedes domarlos y montarlos como si fuese un montaje de vladimir putin)

Los monstruos de toda la vida ahora tienen el sistema de colores según peligrosidad y daño elemental típicos de un RPG dando un amplio abanico de posibilidades para acabar a 2 metros bajo tierra. Se acabó ir a por un moblin con la calma pensando que está todo hecho porque quizás, cuando estás a dos palmos de él, ves que es un moblin plateado de los que si les pegas con un hacha te miran en plan "¿Caces paiaso?" y te revienta. Da igual vayan armados o no, porque junto con los ataques físicos no dudaran ni un segundo en buscar un arma cercana para intentar atacarte. Y si quieres ir por sorpresa, que puedes porque el sigilo funciona bastante bien, si la jodes puede que uno de la voz de alarma y vengan todos de golpe a jugar al fútbol contigo como balón.
Si aún te queda anchura de ojete te encuentras que los minijefes, que antes solo encontrabas en una triste habitación de las mazmorras, ahora campan a sus anchas, tienen también el sistema de colores y hacen un daño cafre. ¿Que al estar al aire libre te puedes permitir retirada o atacar a caballo (el cual puede morir) o montarte una estrategia loquísima para cargártelo? pues mira si, minipunto a favor. Pero lo de la retirada dependerá de lo que te encuentres, porque un lynel con su arco (que más bien es una railgun) te dará pocas oportunidades.
Y cuando piensas que esto ya es jodido después de años de pasar por praderas pegando mandoblazos que parecen ostias de Bud Spencer y no sentir amenaza real, tienes el plato estrella: los guardianes. Estos autómatas, cuya música de piano tiene el mismo efecto que la de cierto personaje de JoJo's Bizarre Adventure, son la peor pesadilla del juego. El pináculo de la disuasión tanto si eres un manta y no sabes a lo que vas como cuando ya estas curtidito. En cuanto entras en su rango de alcance fijan blanco y disparan un láser que en el 90% de casos te hacen chicharrillo. Los hay de todos los tamaños: las torretas, los que vuelan y, los peores de todos, que son los pulpos que patrullan la ciudad y aledaños. Por si fuera poco también puedes encontrar en algunos santuarios la versión lite que, aun sin tener el equivalente portátil de la estrella de la muerte de ataque predeterminado, no deja de ser peligrosa ya que van armados con el armamento más moderno del juego. ¿Que conseguir las piezas que sueltan y las armas que sueltan son una buena recompensa para el riesgo? Os digo si. Sin peros.


El juego gestiona el respawn de loot y monstruos con lo que se conoce como "luna de sangre". En cuanto ocurra todos los monstruos que has matado, arboles talados, ingredientes recogidos y cofres vaciados volverán a llenarse.

Pero ojo, no solo de bichos vivos se vale la parca para atormentar a Link sino que el entorno también colabora. Ya no hablo de posibles trampas como rocas que caen, géiseres, o arenas movedizas... Las regiones siguen siendo tan variopintas como siempre: pradera, lagos, bosques del bloodborne, pueblecitos aquí y allá, jungla, desierto, tundra, taiga, volcanes, praderas, cañones por los que una estampida puede arrollar a Mufasa... Lo que no sabes cuando llegas a estas zonas es que, a diferencia de los otros juegos, el clima importa. En los zeldas pasados como mucho si había una zona volcánica te veías obligado a llevar algún ítem que te protegiese. Aquí si hace frío como link no coma caliente, se acerque a un fuego o se ponga el plumas será un polo de carne, si va por el desierto y no se pone fresco o se come un polo acabara como un alemán en agosto, si se le ocurre ir con un arma metálica en medio de una tormenta de rayos acabara como un condenado en el corredor de san quintín... todo así, supervivencia básica con cosas de cajón que aprendes a golpe de encontrarte de sopetón en medio del lío y que tú, confiado, no pensabas que fuese a ser así. Pero lo es.

Y cuando ya tiras a explorar y a luchar te desayunas que han vuelto dos cositas del skyward sword: la ruedecita verde y la degradación del equipamiento. Resistencia, gran equilibradora y tocapelotas a partes iguales.

Hasta los cofres hacen daño al abrirlos. Vale que el pobre es un poco imbécil y lo ha abierto de una patada descalzo, pero...

Link es mas legolas que nunca, surfeando por pendientes con su escudo y disparando flechas desde el aire usando una suerte de tiempo bala. Movimientos que, combinados con el sistema de parry y las piruetas típicas dan paso a auténticas locuras de combate. Cuando no está repartiendo tollinas el chico sigue demostrando que es todoterreno: se engancha a la superficie que sea y escala como spiderman (salvo cuando llueve que entonces resbala), nada (pero no bucea), planea... todo esto, ojo, limitado por la resistencia que tenga. A la que se acabe link cesará inmediatamente de hacer lo que estuviese haciendo y se ahogara o o caerá desde 100 m al suelo con el resultado esperable en estos casos.
Y los escudos ahora hay de apañatelas como puedas porque todos, incluido el escudo hylian , pueden hacerse fosfatina de usarlos. Así que te arriesgas a que si está en niveles críticos un golpe te deje vendido o que si estás surfeando colina abajo se rompa y te descalabres. ¿He dicho que las armas también se rompen? Vale que ya habíamos tenido precedentes en otras entregas (cuchillo del gigante, espada afilada...) Pero aquí te encuentras todo el arsenal de espadas, alabardas, hachas, fregonas, cucharones, arcos... cada cual con sus propiedades, ataque y susceptibles de romperse por usarlas contra lo que sea; no sin antes avisar con un vago "se te está rompiendo" que normalmente sale segundos antes de que la ostia que estas a punto de lanzar haga que el arma se haga viruta en tus manos. Por suerte la master sword es irrompible... en vez de romperse has de esperar 20 minutos reales a que se recargue, como si fuese un móvil.

Si aún te quedas con ganas después de mirar hasta debajo de la última piedra tienes los DLCs.

Los amiibos, cucos y decorativos, son aportan más ítems. Son de agradecer las armas, sin duda, y las armaduras y trajes que dan molan si eres nostálgico y quieres ver a link de verde de nuevo. Pero tiene una peguita: funcionan como loot boxes. Cada amiibo desbloquea una recompensa al dia y si te toca algo guay bien, y si no pues te jodes y vuelva usted mañana.

Por otra parte el pase de temporada aporta aun mas objetos a encontrar, un modo extra de dificultad y una nueva tira de santuarios y retos los cuales son auténticos recitales de sadismo.
Las pruebas de la master sword te despojan de todo tu inventario y te hacen superar una habitación tras otra llena de enemigos. Si mueres, vuelta a empezar. ¿El premio? que la master sword recupere todo su poder y sea la hoja que era en los antiguos juegos, capaz de cortar como mantequilla a casi cualquier enemigo.
La balada de los campeones te obliga en primera instancia a superar la zona introductoria armado con una menorá que si bien revienta al enemigo que toque de un golpe desciende tu vida a un misero cuarto de corazon. Ya con eso superado link se embarca en una aventura para conocer mas de los campeones que reclutó Zelda 100 años antes que le lleva a revivir sus últimos momentos antes de morir a manos de las encarnaciones de ganon que invadieron las bestias divinas. Y por revivir quiero decir volver a luchar con las encarnaciones llevando en tu equipo solo lo que tenían ellos.
El premio de todo esto es las felicitaciones de los sabios milenarios sheika y una somanta de palos del sabio supremo para probar si de verdad de la buena eres el puto amo. Y si lo superas entonces llega tu autentico premio, tu propia bestia divina. Que te dicen eso y ya te ves subiendote en tu robot gigante.
Pero no, tu bestia divina es una moto de cross. Iba a ser un caballo gigante pero como eso es poco practico pues lo miniaturizamos y vas que chutas. La puedes llamar con el móvil como si fuese un uber, es el medio de locomoción más rápido del juego y es indestructible pero es una moto, al fin y al cabo, a la cual has de echarle cualquier objeto a modo de gasolina como Doc Brown al delorean al final de regreso al futuro.

Ojala poder picarle el tubo de escape y hacer un ruido acojonante en los pueblos a las 3 de la madrugada haciendo trompos hasta que te destierren. Pero es de Tesla y ni contamina ni hace ruido.
El último punto se va a revisar el apartado artístico. Aquí ya no tengo queja posible: cada zona del mapa, cada templo, pueblo y fortaleza, cada bosque tiene la cantidad justa de detalle acorde con el tono del juego. La ambientación es fantástica y decir que el mapa está vacío es como pedir que en la europa medieval después de ser asolada por la guerra y las enfermedades tuvieses pueblos en cada rincón. Hay mercantes, viajeros, gente que se reúne en los pocos pueblos que quedan y alrededor de los establos y debido al abandono ruinas y casas abandonadas invadidas por vegetación, monstruos y animales. Todo con colores brillantes y desaturados cada uno donde y cuando tienen que estar y todo en un estilo entre el de skyward sword y wind waker.
Y ya la banda sonora: si, los zeldas siempre han tenido buena banda sonora pero desde el 25 aniversario con la orquestación de la banda sonora de Skyward Sword tocó techo. Breath of the wild abre un agujero en el techo y se va mucho más arriba: a la orquesta se le añaden ahora sintetizadores y sonidos electrónicos en las piezas relacionadas con los diferentes elementos tecnológicos del juego dando más variedad aún. Y con la música dinámica el juego sabe cuándo mantener el silencio o dejar que escuches los sonidos de fondo sin contar que va añadiendo capas a la partitura según lo que ocurre.

Finalizo con esta nota. En mi antigua review quizás expuse este cambio de dificultad como un error porque empecé el juego y me enfadé porque no era con lo que había crecido. Pero la realidad es que la dificultad no era ningún fallo, el fallo era mío. Mi error fué no adaptarme y verlo como lo que es: un reinicio, una bifurcación más en busca de un nuevo horizonte, de hacer el zelda más grande y mas vivo jamas hecho. Insuflar a la saga un aliento fresco y una libertad con las correspondientes consecuencias que la equilibran.

Y por eso esta review, porque el cambio de dificultad respecto a los otros ya no es una queja, sino ha de ser una advertencia a los antiguos jugadores por el cambio a los nuevos porque tampoco se han de confiar.

Bien: 

  • Todo

Mal:

  • No poder acariciar a los perritos es la única pega que a estas alturas le encuentro


Veredicto: Uno de los mejores zeldas, y no me quedo corto si digo que el mejor. Veremos cómo gestionan esto en breath of the wild 2. Si puedes hacerte con una switch es indispensable.




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